Alice Hastings, bella y rebelde, está convencida de que nadie puede
obligar a una mujer a hacer aquello que no desea. Claro que no lo tiene
fácil, siendo la sobrina mimada de un vizconde, dueño de un periódico
donde ella escribe incendiarios artículos con el seudónimo de J.
Steward. ¿Casarse, tener hijos y asentir con una sonrisa falsa en las
hipócritas cenas de la alta sociedad? Antes muerta. ¡No hay nada que
Alice odie más que eso! Sí, quizás sí haya algo… Reine Clifford, el
dueño del periódico conservador de la competencia. Aristócrata,
insufrible, déspota… y con unos irresistibles ojos azules que parecen
conocerla bien.
Raine Clifford solo tiene una idea en
mente: descubrir quién es J. Steward, cuyos artículos hacen ganar a la
competencia una fortuna. Esa es su única obsesión hasta que, durante la
cena anual de sus padres, los condes de Deerwood, conoce a la menuda e
indómita Alice Hastings. Ella le dejará claro que una mujer puede
expresar claramente sus opiniones y darle en lo que más duele, su
orgullo. No es decente que Alice, beligerante, instruida y comprometida
con la causa sufragista aproveche cada ocasión para vociferar sobre sus
principios y convicciones. Ella es lo contrario a la esposa ideal. No
obstante, a partir de ese momento la obsesión de Raine se dividirá entre
J. Steward y la atracción irresistible que siente por la mujer de
bellos ojos almendrados y lengua afilada.



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