¿Será verdad que hay más espacio en un corazón roto? Isolda no lo
tiene tan claro. Han pasado ya tres años desde la horrible ruptura con
Gabriel, y las pesadillas no dejan de acecharla. De nada ha servido
poner kilómetros de por medio: Isolda ha cruzado el océano para comenzar
de nuevo en Manhattan, pero el fantasma de la traición mantiene abierta
la antigua herida. Afortunadamente, en compañía de su fantástica socia,
Jessica, la emprendedora Isolda ha logrado triunfar con su empresa de
publicidad. Pero refugiarse en el trabajo no es suficiente para la bella
y brillante joven. El otoño en Nueva York está siendo demasiado crudo y
no hay suficientes capuchinos en este mundo para paliar tanto frío
interior.
Hasta que, de pronto, en una esquina cualquiera, la melodía que
interpreta un músico callejero logra permear la dura piel de Isolda.
Hace muchísimo tiempo que algo no la conmueve de esa manera. ¿Cómo puede
ese hombre, vestido como un vagabundo, arrancar semejantes sonidos de
su violín? ¿Qué ha tenido que vivir para tener tanta sensibilidad?
Paralizada en la acera, raptada por la música, Isolda logra ver a través
de las ropas raídas y el pelo revuelto, hasta encontrar unos ojos
azules que parecen llegarle al alma…



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