Brian Mosley domina a la perfección el tiempo y las cantidades
exactas que hay que utilizar en la cocina para convertir un sencillo
plato en una obra maestra culinaria. Lamentablemente su incapacidad para
medir los tiempos en la vida real, y llegar puntual a las citas, le
convierte en el novio desastre que ninguna mujer quiere tener.
La única esperanza que le queda es dar con una fémina lo
suficientemente segura de sí misma como para que no le importe que le
hagan esperar, o que se olviden de ella por completo. Lo curioso será
que una vez que Pamela haga acto de presencia los defectos del chef
desaparecerán como el volumen de un “soufflé” al salir del horno.


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