Como en cualquier sitio, todo está regido por unas reglas, una serie de
normas las cuales respetar, sin embargo, aquel reglamento de entrada y
salida que tenía en casa, no era nada habitual.
Al principio, cuando era pequeña, no me daba cuenta, por lo que
aceptaba y punto, no tenía nada que discutir. Pero ahora que soy
universitaria, que me conozco toda la ciudad, me resulta más que
extraño.
Nunca había desobedecido esa norma, ni siquiera mi hermano, incluso
mis padres la seguían al dedillo... ¿por dar ejemplo? ¿O quizás por
algún misterio que desconocía? Porque lo único que sabía, es que yo
misma me había quedado atrapada en él.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Opina, comenta, comparte!