Durante su último año en la escuela secundaria, Maddie Burch se
prometió a sí misma que nunca más de enamoraría de un tipo guapo—es más,
que nunca se enamoraría de nadie. Los tipos guapos son bribones y no se
puede confiar en ellos, un hecho que ella aprendió de forma muy difícil
cuando su primer novio prácticamente metió su corazón a través de una
trituradora de papel. Dos años más tarde, su promesa sigue intacta, y
ella está decidida a mantener las cosas así hasta terminar la
universidad. Tiene su trabajo, sus estudios y el club de las Quiebra
Corazones para ayudarla a mantener la mente y las hormonas bajo control.
El club fue fundado por Jessica, la mejor amiga de Maddie. Es una
hermandad de chicas que han caído presa de bribones sin corazón y que
han prometido vengarse. Cada semestre, Jessica requiere que los miembros
escojan una víctima. Para dar el ejemplo, Jessica selecciona a
Sebastián Capello, un estudiante de teatro muy atractivo con un don para
el baile latino, cuyo corazón ella planea romper de la misma forma en
que el suyo fue roto.
Lo que las chicas no saben es que Sebastián es diferente. A pesar de
su aspecto perfecto y su popularidad, él no es un bribón. No miente para
salirse con la suya. Por el contrario, él es genuino y persigue lo que
quiere con honestas intenciones. Y lo que él quiere no es una chica
aparatosa como Jessica, sino una chica con los pies en la tierra como
Maddie—incluso si eso causa una pelea entre las dos amigas, incluso si
eso significa conseguir que Maddie rompa su voto personal.


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