Allamanda confía en Bellasombra para que sea la portadora de la última
magia en el mundo. Aunque a ella no le interesa demasiado, se considera
una guerrera. Tras pasar toda su vida en el camino solo quiere
establecerse, tener un lugar al que llamar hogar.
Alerce viaja en nombre del rey con la misión de reunir en la corte a
los alquimistas del reino. Él todavía es un aprendiz, sin embargo sueña
con seguir el camino de su madre y convertirse en un gran sabio.
Pero las cosas no siempre salen como está previsto. Quizá, el destino les tenga reservado algo mejor.


Gracias por hacerle un sitio a mi novela en tu blog :)
ResponderEliminar¡Un beso!