En las fantasmagóricas profundidades del priorato de Llanwardine,
Elizabeth de Lacy está a punto de tomar los hábitos cuando se le dice
que ha de casarse con el enemigo acérrimo de su familia. Lord Richard
Malinder debe engendrar un heredero, y su unión con la familia de Lacy
podría resultar provechosa… aunque solo sea para mantener cerca a sus
enemigos…
Elizabeth no había esperado sentir una atracción tan
intensa, ni encontrar a Richard tan amable, comprensivo e increíblemente
apuesto. Sus brazos le parecen fuertes bajo sus manos y el deseo y la
anticipación aumenta mientras se dirigen directamente al lecho
conyugal..


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