Forzado por el decreto del rey a casarse con Megan Sutherland, Ross
Carmichel juró que no caería presa de ningunos de los encantos que la
mujer pudiese poseer. Sin embargo, no pudo predecir que pronto
arriesgaría todo por un amor prohibido.Megan Sutherland ya adoraba a
Ross Carmichael incluso antes de posar sus ojos sobre él, ya que este
era el perfecto guerrero, el héroe de sus sueños. Aunque todavía tenía
que aprender que el dueño de su corazón no conocía la confianza…
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Opina, comenta, comparte!