“Aquella no era la vida ni el amor que había esperado, pero en cualquier
caso era amor.” Primavera de 1938, Viena ha dejado de ser un lugar
apacible tras la llegada al poder de los nazis. La única salida es
marcharse, pero no es fácil. Elise Landau lo consigue por medio de un
anuncio de trabajo: en la mansión isabelina de Tyneford, en la lejana
Inglaterra. Hija de un escritor y de una cantante de ópera, hermana de
una virtuosa instrumentista, mimada desde su infancia, Elise tendrá que
trabajar de camarera. Ella, que siempre tuvo servicio en casa, no sabe
cocinar, ni dar brillo a la plata, ni cera a los suelos, ni servir el
té. Tampoco se maneja bien en inglés. En Tyneford se enfrentará a los
celos y las envidias, a las humillaciones clasistas, pero también
descubrirá el amor. Sus únicos lazos con su hogar son las cartas de su
hermana y una viola en la que su padre escondió un manuscrito antes de
partir. La guerra se acerca, el mundo está cambiando y Elise también.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Opina, comenta, comparte!